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An Anxious Mother's Prayer

Remorsefully, I pray for safety, (set your mind on things above) The sound of shots -- One more, and more. What a tragedy! (It's all over the news) They offer their prayers and their thoughts (but God forbid you take away the guns) What if, what if, What if it is his turn? Safety, salvation, what matters most? (I cling to the here and now, so I don't pray for his soul.) Do you understand, Lord? You do. You are down-to-earth. You care about man made of clay. 

¿Oyes?

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Se oye llanto y lamento       en Gaza y Jerusalén Son Mariam y Raquel      que no quieren ser consoladas            porque perecieron sus hijos Se oyen gemidos y gritos       en Teherán y Beirut Son Zahra y Amira      que no quieren ser consoladas            porque perecieron sus hijos Se oyen voces de rabia y dolor       en México y Ecuador Son las madres buscadoras       que no quieren ser consoladas             porque desaparecieron a sus hijos

We

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We treat you like Moloch, a blood-thirsty god  and offer our children for favor and guns We lift you up as our banner, our warrior god, and claim without doubt  that you are on our side We're greedy wanderers striking rocks for money-water building altars to Mammon, chasing after the next savior-idol We pretend to be You,  our very own god, we call all the shots and decide what is right  Mercy, mercy We're blind seekers groping for a helping hand,  confused and bruised by the lies of false prophets, longing for truth and for light 

Idol 1

Sometimes I picture you like a plaster Jesus nailed to a wall who has eyes but can't see who has ears but can't hear at all You seem like a rag doll who does not open his mouth when yanked by the Right and snatched by the Left, lifted like a golden calf of their own design "My favorite emptiness," calls you the poet, perhaps groping for the True God (Me too!) (Me too!) I'm Doubting Thomas, Denying Peter But then... Then I remember your acts of love and cling to the promise of your second coming May you open our eyes May you kill our pride May your kingdom come May your will be done May our idols be toppled to the ground

Cristo

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A veces te figuro inerte como un Cristo de yeso colgado en la pared que tiene oídos pero no oye, ojos, pero no ve Pareces un muñeco de trapo que no abre la boca, jaloneado a la Derecha, arrebatado por la Izquierda, levantado como el becerro de oro, para que les hagas un milagro "Mi vacío predilecto" te llama el poeta, y lo comprendo... A veces pareciera que no estás... Pero entonces te recuerdo a mi lado, Cristo Crucificado, Recuerdo tus actos de amor, Cristo Resucitado, Y me uno al clamor: ¡Ven, Señor Jesús!

Calavera 2025

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  Autor anónimo 😉 La Temible Huesuda rondaba como cada año, Y esta vez iba a llevarse a un fulanito tacaño.  Se puso falda y sombrero para lucir como antaño, Y seducir al fantoche de pelo tan extraño. Se trataba de un cuate, que se creía galán, Y que además presumía de ser como supermán. Lo cierto es que el susodicho estaba requetefeo, Pero aun así preguntaba, “¿qué tan guapo me veo?" "No hay nadie como tú" contestaban sus achichincles Y él se ponía muy contento como si fuera un escuincle. A la Muerte le caen gordos todos los presumidos, Por eso ni lo dudó y se fue a Estados Unidos. Había oído que al tipo le encantaban las guapas, Por eso estaba segura de que caería en la trampa. Se puso su minifalda y se calzó de tacón. Se puso pintalabios y se cambió de calzón. Se pintó los cachetes y se lavó los tres dientes. Y para verse europea se puso pupilentes. A este viejo mujeriego, y también mano larga, le gusta manosear a cua...

El agüero

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  El agüero Margarita se asomó por la ventana y observó por unos minutos el ir y venir de los transeúntes. Apenas eran las siete de la mañana, pero la ciudad llevaba un buen rato despierta. Los gallos de la vecina habían cantado puntuales y en las calles se había comenzado a escuchar el ruido de las escobas que arañaban el pavimento. En esta ciudad polvorienta, había que desempolvar cada mañana cuando menos el pedazo de banqueta que a uno le tocaba. Salió de su casa como cada día: a las ocho de la mañana, con el bolso negro colgado del brazo y con un traje sastre que le daba aire de ejecutiva. Era secretaria del gerente de Banamex, y si algo la llenaba de orgullo era vestirse bien. Margarita estaba a punto de cruzar la calle para tomar un taxi cuando una combi pasó frente a ella. La semana antepasada había visto pasar la misma combi dos veces por su calle; estaba segura. Lo singular de su color y el modelo antiguo eran inconfundibles. Además, la recordaba muy bien porque la p...