Ejercicio lúdico: la transformación de Daniel en ciempiés

 


Daniel despertó con la sensación de que los pies le colgaban de la cama. Extrañado, los recogió. Al desperezarse, se percató de que no tenía brazos ni piernas, sino ¡patas! Salió despavorido al baño, arrastrándose veloz sobre el piso frío. Se miró en el espejo: tenía el cuerpo segmentado y de cada segmento salía un par de patas. Horrorizado, vio cómo le aparecían dos largas antenas. Quiso gritar, pero su boca ya no era boca humana, sino unas mandíbulas córneas y ganchudas como las del insecto que más repugnancia le causaba: el ciempiés.    

Comments

Popular posts from this blog

Job's Wife

Al día siguiente

El agüero