El individuo en cuestión (creación de un personaje a partir del nombre)
El individuo en cuestión
Mi muy respetada
Señora:
Tras cuatro semanas
de seguir de cerca al INDIVIDUO EN CUESTIÓN y de confirmar que es el mismo que
ha estado en contacto con su hija, me complace proporcionarle el informe
exhaustivo que me solicitó. Mis averiguaciones han constatado que se trata de
un hombre soltero de 26 años, un metro ochenta y cinco de alto, de porte
mediano y musculoso, piel blanca, cabello negro ondulado y ojos verdes. Es
director ejecutivo del área de finanzas de las Empresas Tenorio S.A. de C.V. e
hijo primogénito del mayor de los hermanos Tenorio, fundadores de dicho
conglomerado.
Si bien es soltero,
ha vivido en concubinato con dos mujeres diferentes (a quienes denominaré MUJER
A y MUJER B) en el transcurso de los últimos cinco años, habiéndose separado de
la última hace cuatro meses. Según los datos iniciales que usted me dio (basados
en los mensajes de texto que le descubrió a su hija), ya para ese entonces
estaba saliendo con la Señorita. Es decir (si mis sospechas son acertadas), el
susodicho comenzó a rondarla cuando aún vivía con la MUJER B. Ya eso es
alarmante para una familia respetable y de alcurnia como la suya. Sin embargo,
he confirmado que la Señorita no fue el motivo de la ruptura entre el INDIVIDUO
EN CUESTIÓN y LA MUJER B. La MUJER B descubrió que el muy patán (disculpe que
recurra a tal lenguaje en un informe profesional, pero detesto a los hombres
como éste) aún mantenía una relación con la MUJER A y, de hecho, esta última
tiene 7 meses de embarazo. Mis pesquisas han sacado a la luz un acuerdo entre
el INDIVIDUO EN CUESTIÓN y la MUJER A en el que éste se compromete a mantenerla
como una reina siempre y cuando calle y mienta en cuanto a la paternidad del
futuro niño.
Además de estos datos
incriminatorios, me veo obligado a informarle que los lunes, miércoles y jueves
pasa a recoger a la Señorita al colegio y después van a un parque o a tomar un
helado (actividades aparentemente inofensivas). Después la pasa a dejar a la
Biblioteca Nacional y de ahí la Señorita toma un taxi a la casa (mi colaborador
se ha encargado de seguirla a ella mientras yo continúo espiando al INDIVIDUO
EN CUESTIÓN).
Tras dejar a la
Señorita en la biblioteca, el tal por cual (discúlpeme de nuevo) se dirige a un
club de striptease en las afueras de la ciudad y cada noche sale del
lugar con una chica diferente y se dirige a su penthouse de Avenida Reforma.
Olvidaba algo muy
importante: los martes y los viernes (los días que no recoge a la Señorita)
pasa por una joven de otro colegio de renombre (el Liceo Francés). A ella, la
lleva a cenar y después la deja a tres cuadras de su casa.
Como ve, muy
respetada Señora, sus sospechas estaban bien fundadas. Hemos comprobado que
este individuo es un seductor profesional que mantiene relaciones con varias
mujeres a la vez, de distintas edades y posiciones sociales. Si eso fuera poco,
uno de sus empleados nos informó (tras pagarle una buena cantidad por la
información) que este hombre (por cierto, olvidaba decirle su nombre de pila;
se llama Juan) tiene una pizarra en su oficina en la que va marcando con una
raya cuántas mujeres lleva engatusadas.
Quedo a sus órdenes
como siempre.
José Velar Buscón
Comments
Post a Comment