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Showing posts from October, 2024

La disyuntiva

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Marcela Swanson se sentó frente a su escritorio y respiró hondo. El sol entraba límpido por la ventana recién lavada de la habitación y enmascaraba unas temperaturas que lo congelaban todo. Acostumbrada a pensar en símiles y otras figuras retóricas, reparó en la similitud entre su vida y esa mañana: se veía esplendorosa, pero en realidad….   Las apariencias engañan. Aun antes de poderlo articular, supo que este refrán era muy cierto. ¿Cuántas veces no había dado algo por sentado, para luego llevarse la sorpresa de que era todo lo contrario? No solo las apariencias engañaban, sino que la gente echaba mano de ellas para engañarse a sí misma y a los demás, para hacer frente a las dificultades o para llevar la fiesta en paz. Llevar la fiesta en paz. Ese era otro de los refranes de gran utilidad cuando se prefería ignorar la verdad, o enterrarla.   Se sentía muy inquieta ese día; los recuerdos y sentimientos reprimidos hacían ebullición en su pecho y estaba indecisa de ...

Calavera para Eva del 2024

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Le había llegado el chisme a la Muerte que Evita se jubilaba  "Si se jubila la Güera, ­¡Corazón Latino se acaba! La noticia le dio mucho gusto Pues ella se imaginaba Que sin Eva en la cabina, ¡todo se terminaba! No más cumbia, bolero y bachata No más tríos, cuartetos, solistas No más violines, guitarras, maracas ¡Todo se lo llevaría la Calaca! Como ya les había yo contado, A la Flaca le requechocaba Que año con año la Güera, Música alegre tocara Se puso pues tan contenta Que irrumpió en un canto Y se fue a armar una fiesta De disfraces al camposanto De lo que la Muerte sonriente Todavía no se enteraba Es que era de intérprete Que Eva se jubilaba Evita sería locutora Aquí y en el más allá Y a la Muerte no le quedaba Más que ponerse a llorar Si no fuera tan orgullosa, Se habría unido al ambiente Pues la locutora famosa Seguirá complaciendo a la gente

El día que desperté en otro planeta

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El día que desperté en otro planeta… El resplandor del sol penetró mis párpados cerrados y me despertó. Era tanta la luz que solo alcancé en un principio a divisar el azul del cielo entre las ramas de un árbol y unas manchas luminosas que aparecían y desaparecían en lo que mis ojos se adaptaban a la claridad. ¿Dónde estaba? Lo último que recordaba era que me había acostado sintiendo una profunda añoranza y una gran tristeza y me había puesto a llorar. Tajín, nuestro gato, había entonces saltado a la cama, se había acomodado en el hueco que formaba mi cuerpo en posición fetal y había empezado a ronronear. Pero ¿dónde estaba ahora? ¿Estaba soñando? Era temprano y soplaba un aire fresco. Estaba acostumbrada a tener sueños extraños y vívidos, pero el viento se sentía tan real que no parecía un sueño. Me encontraba en una arboleda en medio de un valle. En el horizonte, se vislumbraban unas montañas de picos altos cubiertos de nieve. No había nadie más a mi alrededor, salvo dos ar...

El loco

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  El loco Esperaba ansioso la noche, nervioso y agitado. Su apariencia desaliñada y enjuta lo hacía verse quebradizo, como si el temblor de la mano que se llevaba el cigarro a la boca fuera el comienzo de su desmoronamiento. Caminaba de un lado a otro, se asomaba a la ventana. ¿Y si no venía esta vez? ¿Y si lo había abandonado? Su mayor temor era ser poca cosa para ella, vivir encadenado a la mediocridad y al olvido, o a la indiferencia. El tic tac del reloj le taladraba las sienes desde la mañana. ¡Maldita sea, que ya llegue la noche! Era un milagro que estuviera en pie. Tomaba una taza de café, luego otra y otra, las que fueran necesarias. Si la cafeína no surtía efecto, el ardor en la boca del estómago le impedía dormir. No podía darse el lujo de dormir. Ese estado febril y de perpetuo agotamiento era necesario, indispensable, para recibirla. No sabía si soñaba despierto, si era un espejismo causado por la falta de descanso, o si se estaba volviendo loco; lo import...

La trampa

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  Elena dejó caer la taza, se quitó el delantal y salió de la cocina con paso firme. Había comenzado el día con entusiasmo, pero ahora los pastelillos que con tantas ganas se había propuesto hacer le parecían una soberana pérdida de tiempo.  Se había levantado temprano, alegre y optimista. Se había mojado la cara y mirado en el espejo del lavabo. Era muy bonita. Su cabello negro y lacio enmarcaba su rostro de tez blanca, nariz fina, labios rosados y ojos verdes.   Se había acercado al ropero y se había observado en el espejo de cuerpo completo. El camisón de seda revelaba fielmente el contorno de sus piernas, pechos y glúteos torneados por el ejercicio que hacía cada mañana. Este día le tocaba hacer pesas y pilates. Mientras se daba un baño en la tina, pensaba en Roberto. La música de Nat King Cole que salía del sistema Bose la había puesto soñadora. Unforgettable that’s what you are, unforgettable though near or far…   Roberto llegaría esa noche y...

Ejercicios de traducción literaria

  “Thou Whose Spell Can Raise the Dead”  (1815)  por Lord Byron   Thou whose spell can raise the dead, Bid the prophet's form appear. "Samuel, raise thy buried head! "King, behold the phantom seer!" Earth yawn'd; he stood the centre of a cloud: Light changed its hue, retiring from his shroud. Death stood all glassy in the fixed eye: His hand was withered, and his veins were dry; His foot, in bony whiteness, glittered there, Shrunken and sinewless, and ghastly bare; From lips that moved not and unbreathing frame, Like cavern'd winds the hollow accents came. Saul saw, and fell to earth, as falls the oak, At once, and blasted by the thunder-stroke. "Why is my sleep disquieted? "Who is he that calls the dead? "Is it thou, Oh King? Behold "Bloodless are these limbs, and cold: "Such are mine; and such shall be "Thine, to-morrow, when with me: "Ere the coming day is done, "Such shalt thou be, such t...