El espacio como un personaje más del texto literario
La banda de chiquillos subió lentamente y pegaditos la treintena de escalones que conducen a la planta alta de la casa de los bisabuelos. La luz del celular, que les servía de linterna, arrojó al instante unas sombras largas sobre el suelo desgastado de terrazo verde. Sabían que eran sus propias sombras, pero no por eso dejaban de verse amenazadoras. No habían prendido la luz antes de subir para que la aventura fuera más emocionante, y aunque uno de ellos sintió el impulso de encender el interruptor al llegar al último escalón, los demás se lo impidieron. Se habían propuesto entrar a cada una de las habitaciones oscuras y desiertas que, desde hace muchos años, los miembros originales de la familia habían dejado de utilizar. Si hubieran sido más observadores y hubieran estado menos nerviosos, habrían notado en las paredes descoloridas las señales del paso de los años y las manchas de las manos que sus mismos padres habían dejado de niños. Más de una vez, al...